-¿Puedo hacerte una pregunta?
-Claro.
-¿Qué se siente al poder tenerlo todo?
-¿Cómo sabes que lo tengo todo?Quizá me gustara tenerte a ti para siempre y, sin embargo, es algo que no tiene precio.
-¿Es una pregunta?
-No.Porque ya conozco la respuesta.
-¿Qué pasó?
-¿Qué quieres decir?
-Normalmente me imagino a la gente como tú en su cuarto de matrimonio, que también se está acabando, con otra mujer, mucho más joven que las anteriores, lista para ocupar el lugar de la última, y así sucesivamente.Tienen ochenta años y lo ves en los periódicos a punto de casarse con veinteañeras.En cambio en ti hay algo que desentona, no pareces uno de ésos.
-¿He echado por tierra tus teorías?
-Has despertado mi curiosidad.
-¿Te cuento un cuento?
-No, simplemente dime la verdad.
-Digamos que he llegado a una conclusión: puede que esté mejor solo.
-No lo creo.Esta vez te estás mintiendo incluso a ti mismo.Imagínate lo bonito que sería compartir todo lo que tienes con una mujer.Divertirte con ella, quizá tener hijos y divertirte también con ellos.Hacer las cosas más sencillas.
Se quedaron un rato en silencio.Entonces él le hizo la pregunta más difícil:
-¿Y tú eres feliz?
-Por ahora no me lo planteo.
martes, 2 de abril de 2013
-¿Puedo hacerte una pregunta?
-Claro.
-¿Qué se siente al poder tenerlo todo?
-¿Cómo sabes que lo tengo todo?Quizá me gustara tenerte a ti para siempre y, sin embargo, es algo que no tiene precio.
-¿Es una pregunta?
-No.Porque ya conozco la respuesta.
-¿Qué pasó?
-¿Qué quieres decir?
-Normalmente me imagino a la gente como tú en su cuarto de matrimonio, que también se está acabando, con otra mujer, mucho más joven que las anteriores, lista para ocupar el lugar de la última, y así sucesivamente.Tienen ochenta años y lo ves en los periódicos a punto de casarse con veinteañeras.En cambio en ti hay algo que desentona, no pareces uno de ésos.
-¿He echado por tierra tus teorías?
-Has despertado mi curiosidad.
-¿Te cuento un cuento?
-No, simplemente dime la verdad.
-Digamos que he llegado a una conclusión: puede que esté mejor solo.
-No lo creo.Esta vez te estás mintiendo incluso a ti mismo.Imagínate lo bonito que sería compartir todo lo que tienes con una mujer.Divertirte con ella, quizá tener hijos y divertirte también con ellos.Hacer las cosas más sencillas.
Se quedaron un rato en silencio.Entonces él le hizo la pregunta más difícil:
-¿Y tú eres feliz?
-Por ahora no me lo planteo.
Me había visto casi obligada a hacer el balance de mi vida: lo que me había salido bien, lo que me había salido mal, lo que todavía podía pasar y cómo había cambiado.Una reflexión que, por lo general, la mayoría de las personas no pueden hacer.
Tener el valor de parar, interrogarse y conocerse a fondo a sí mismas.
Nueva.Sí.Una persona nueva.Era como si hubiera abierto una puerta y de repente se hubiera encontrado frente a una chica con mi mismo nombre, mi mismo apodo, incluso con mi mismo rostro y mi mismo cuerpo, pero diferente en todo lo demás.¿Dónde había estado durante todos aquellos años?¿Por qué que nunca la había visto?
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