El dolor la había acompañado durante años, no se despegaba de ella, nunca la abandonaba.
Permaneció en silencio.Lo que se había dicho a si misma era cierto: no quería amar.Pero había una verdad todavía mayor que aquélla: no podía amar.No podía ser de nadie porque pertenecía a aquella culpa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario