Aún recuerdo tocarle la cintura a todas esas fulanas, bajarles las medias y pensar en ti; musa perfecta.
Recuerdo cada estúpida vez que me quedé sin aliento intentando llenar el vacío que no quieres llenar con tu vestido negro. ¿Donde estás, musa perfecta? Te busco en otros labios, acariciando otras manos que nunca son las deseadas.
Nunca he sido una buen partido, pero créeme que he sentido como nadie tu ausencia.
De cortes y heridas estoy llena, porque nunca he sabido darme amor. ¿Sabes lo que quiero decir no? ¿Sabes lo que tengo pa dar no?
Que absurda soy, pensaréis, por escribir a alguien que todavía no conozco.