jueves, 7 de noviembre de 2013

Y si me ves, dime de mi parte que vuelva.

Me pierdes, he de reconocerlo.
Sé que no me lees, y tal vez por eso lo admita con tanta facilidad. Y si por alguna razón lo estás haciendo, nunca te imaginarías que lo he escrito para ti.
No puedo entender cómo te pienso tanto, y mucho menos la manera en que te siento. Y me siento culpable por hacerlo. No me mereces. ¿O tal vez es al revés? Tal vez soy yo la que no te merezca a ti. De todas maneras odio con toda mi alma eso de que no me pertenezcas todavía.
Y lo harás, confío en que lo harás. Pero antes de que eso ocurra, necesito recuperarme a mí misma. Cuando me tenga, veré si puedo hacer algo contigo. Si me ves por ahí, dime de mi parte que vuelva.

Aquí seguiré esperándote. Esperándome.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Por un podio que no existe.

Un mes más llega y con él, un montón de recuerdos de los que quiero y no puedo deshacerme. Ojalá pudiera cogerlos todos, uno a uno, quemarlos y arrojarlos desde arriba con las pocas fuerzas que aún me quedan. Y verlos arder; ver a mi pasado y a lo que un día fuí, ardiendo entre llamas.
¿Sabes algo, noviembre? No es tan fácil huir de tu propia historia. No es tan sencillo deshacerse de uno mismo, de lo que un día fuiste.
Sólo sé, y sólo espero, poder encontrarme a mí misma en ti, Noviembre. No pido mucho; no pido ni unos brazos que me abracen con la llegada del frío, ni fuerzas para seguir, sólo deseo y quiero poder ser la persona que realmente soy, no la chica de la coraza que pasea solitaria ocultando quién es.
Simplemente te pido, partir de cero.
Sin miedo.
Sin dudas.
Sin pasado.
Sin pecados.
Dáme solamente un empujón, haz que pierda el control,  que ya me encargo yo de quemar este jodido libro trágico y empezar a escribir la bonita historia de mi vida.