sábado, 29 de diciembre de 2012
Por los viejos tiempos, amigos.
¿Sabeis? Nunca me han gustado los finales. Me recuerdan a los villanos de las películas; hasta nunca *disparo en el pecho*.
Por eso tampoco me gustan las despedidas, que en cierto modo son otro tipo de final. ¿Decir adiós para siempre a alguien que seguirá respirando y que podrás cruzarte por la calle, por casualidades de la vida, cualquier día?
Mejor comenzar con un "hasta la próxima". Como en las películas, cuando muere el protagonista y se descubre que sigue vivo en la continuación de la primera parte.
Que las segundas partes no siempre son buenas, pero si ni tan siquiera tratas de descubrir si la tuya merecerá o no la pena, ¿de qué serviría todo lo vivido anteriormente?Piensa que, cuando vuelvas a buscar en tus viejos álbumes de fotos, y veas esa imagen pasadas unas décadas, ¿qué pensamiento pasará por tu mente? "Mira qué sonrisa, ahí era feliz".
Y ello te impulsará a sonreír de nuevo.
Tal vez me esté convirtiendo en un ser un tanto insensible.
Han pasado más de ciento cincuenta y tres días desde verano.Y parece poco teniendo en cuenta los días que dura una vida, pero si lo contamos en segundos no parece tan escaso. Tal vez así sea entendible que hayan surgido tantísimos cambios. Nada más y nada menos que trece millones doscientos diecinueve mil doscientos segundos.
A simple vista no se podrían apreciar cambios. Exceptuando las ojeras, la mirada cansada y mi palidez, todo sigue igual. Sigo haciendo la idiota mientras camino,sigo riendo. El problema está en que cuando estoy sola, la sonrisa desaparece. Y me empieza a preocupar que mis risas cuando estoy en compañía parezcan no ser de verdad. Por suerte, he podido pasar los escasos meses de vacaciones en buena compañía.Cada noche, me sentaba en un sofá situado fuera a leer. Qué genial era. Cuando terminaba, me quedaba observando las estrellas.Cada vez que me sentía mal, buscaba desesperadamente lápiz y papel y vomitaba todos mis sentimientos. Era genial esa sensación de...tranquilidad. Quedarme seca de lágrimas, quedarme vacía por dentro. Comenzar a llenarme de nuevo, tratar de hacerlo bien.
Pero hace más de sesenta y un días que soy incapaz de escribir nada.Puede que sea que ya no existen sentimientos, o puede que simplemente no quiera darme cuenta de ellos.No encuentro explicaciones a nada, no encuentro el porqué de esta situación. Simplemente sé que...me extraño a mí misma.
Uñas, dientes y veneno.
La dulce niña se sentía a gusto consigo misma. Se miraba al espejo y sonreía. "Mira, esa soy yo".Se preocupaba por los demás, confiaba en los demás, nunca decía palabras que pudieran hacer daño, siempre se ponía en el lugar del otro. Era el amor en persona.Pero la dañaron, y a base de palos y más palos la hicieron la mujer de roca.La mujer de roca ya no sonríe al mirarse al espejo, se preocupa por los demás, ya no confía en los demás. A la mínima de cambio, cuando el otro parece querer clavar una pequeña espina en su corazón, saca uñas, dientes y veneno.Finge estar bien, pero por las noches grita en silencio.Porque la mujer de roca echa de menos a la dulce niña. Y la persigue en sueños, y la llama una vez tras otra, pero ella no consiente regresar...porque la dulce niña no quiere recibir más sonrisas a cambio de sus lágrimas.
Las tormentas no escasean por aquí dentro.
Prefiero noches en casa, con manta y palomitas, a noches de fiesta. Adoro leer.Me encanta ser el centro de atención pero odio que intenten ganarme con piropos e indirectas nada más conocerme. Me apasiona escribir.Lo utilizo como método de descarga cuando en mi interior hay tormenta.Las tormentas no escasean por aquí dentro.Jugar a videojuegos no puede ser tan bueno si no es en compañía de mis hermanos.Soy bastante insensible en el 75% de los aspectos, pero lloro con facilidad.Adoro la ropa de tío y tengo ropa de tío para mí. Cada vez que mis amigas hablan de tíos buenos me marcho a hacer la gilipollas porque no es que me vuelva precisamente loca hablar sobre tíos.Las tías son unas arpías aún siendo yo una de ellas. Soy incapaz de pasar más de dos minutos en silencio si estoy en compañía. El 95% de mis fotos no son normales.Y podría seguir diciéndote aspectos, miles de aspectos, pero lo único que estaría haciendo sería definirme, y no decirte qué me hace diferente. Escoge uno, el que más extraño te haya parecido de todos, y podrás comprobar que posiblemente habrá miles de chicas más que lo posean.
Pero...¿existe alguna que posea todo el conjunto?
Desventajas de ser impaciente y llorona, supongo.
Estoy cansada de salir a la calle y ver parejas felices cogidas de la mano mire donde mire.De ver a chicas, más bien "cosas", ya que no merecen ser llamadas de tal forma, sonreírme falsamente por la calle cuando todos sabemos que preferirían que me fuese a dar por culo a otra parte.Cansada de sentirme inferior, poca cosa, que no merezco la pena. Esta necesidad de gritar tantísimas cosas que hace que mi voz se ahogue y acabe por no decir —incluso no saber cómo expresarlo cuando es algo de lo que anteriormente podía presumir— nada.Y otras tantas de muchas cosas más que a nadie interesan, al igual que tampoco me interesa llorar ahora liberándolas.
Desventajas de ser impaciente y llorona, supongo.
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