La radio suena, el rayo de sol se cola por la ventana e ilumina la habitación, y yo miro al techo, como buscando en la pintura blanca una pizca de esperanza.
Todo está tan jodido.
Los días son copias unos de otros. Al despertar, noto que no quiero salir ahí fuera, pero finalmente termino haciendolo. Me levanto con desgana, me visto perezosa, y salgo a la calle con una sonrisa. Las rodillas me pesan, los ojos se me cierran, y los pulmones no me dan un puto respiro. Pongo buenas caras, no quiero resultar aburrida. Soy una excelente actriz.
Durante el día, simplemente me siento vacía.
Pero cuando llega la noche, cuando el mundo calla, y el sol se apaga, los sentimientos salen a la luz,
y me doy cuenta de que en el fondo todo ese vacío es dolor.
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