Siempre he sabido dónde está el problema. Mis mil y un intentos por conformarme con lo que veo no han servido de nada, sólo he estado engañandome a mi misma todos estos años.
Hace demasiado que no me miro a un espejo, no soporto la idea de verme más de cinco segundos seguidos. Es como un mecanismo de autodefensa, no me miro para así no odiarme más.
Pero la basura me llega al cuello, no me queda otra opción que plantarme frente a uno de esos espejos, mirarme, y dejar de conformarme con lo que veo.
Se acabó, esta vez lo digo en serio.
No quiero odiarme cada vez que paso por delante de algún escaparate y mi reflejo se cruza conmigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario