sábado, 29 de diciembre de 2012
Tal vez me esté convirtiendo en un ser un tanto insensible.
Han pasado más de ciento cincuenta y tres días desde verano.Y parece poco teniendo en cuenta los días que dura una vida, pero si lo contamos en segundos no parece tan escaso. Tal vez así sea entendible que hayan surgido tantísimos cambios. Nada más y nada menos que trece millones doscientos diecinueve mil doscientos segundos.
A simple vista no se podrían apreciar cambios. Exceptuando las ojeras, la mirada cansada y mi palidez, todo sigue igual. Sigo haciendo la idiota mientras camino,sigo riendo. El problema está en que cuando estoy sola, la sonrisa desaparece. Y me empieza a preocupar que mis risas cuando estoy en compañía parezcan no ser de verdad. Por suerte, he podido pasar los escasos meses de vacaciones en buena compañía.Cada noche, me sentaba en un sofá situado fuera a leer. Qué genial era. Cuando terminaba, me quedaba observando las estrellas.Cada vez que me sentía mal, buscaba desesperadamente lápiz y papel y vomitaba todos mis sentimientos. Era genial esa sensación de...tranquilidad. Quedarme seca de lágrimas, quedarme vacía por dentro. Comenzar a llenarme de nuevo, tratar de hacerlo bien.
Pero hace más de sesenta y un días que soy incapaz de escribir nada.Puede que sea que ya no existen sentimientos, o puede que simplemente no quiera darme cuenta de ellos.No encuentro explicaciones a nada, no encuentro el porqué de esta situación. Simplemente sé que...me extraño a mí misma.
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