miércoles, 16 de octubre de 2013
«Si me voy a Chernobyl tal vez lo contamine»
A menudo me digo a mi misma que soy como la vieja ciudad de Chernobyl. Un lugar que ya pocos visitan, donde sólo permanecen un montón de objetos inservibles y pisoteados. Tal vez la culpa es mía, al fin y al cabo lo que me diferencia de ella es que yo sí decidí ser contaminada.
Es algo que no todo el mundo entiende, pero en ocasiones pienso que necesito la tristeza, las canciones llenas de recuerdos, las viejas fotos, y todo eso que no necesitan los demás.
¿Es eso bueno? He llegado a la conclusión de que no. La tristeza es buena en dosis pequeñas, porque como dicen por ahí todo es malo en exceso.
Pero, ¿Y la felicidad? ¿Porque la felicidad no es mala en exceso?
Sacad vuestras propias conclusiones, no me gusta hablar de las cosas que no conozco, y la felicidad es una de ellas.
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